El hijo de un traidor

El mundo oscurecía bajo la repentina llegada del ayer. Aquellos hombres acostumbrados a la muerte, abandonan las armaduras y emprendían la intensa búsqueda de supervivientes. Héctor no podía avanzar, su corazón se sentía anclado a una tierra en la que lo había perdido todo. Sus ojos, aún heridos por la luz, no lograban vislumbrar el…

La luna de Dante

La noche se vestía de miedo, augurando un declive anunciado en todos esos besos soñados, esos que no se darían y ya alcanzaban el firmamento con su inevitable agravio. Allí, donde nadie era capaz de percibir el suave viento otoñal, donde nadie reclamaba palabras de vanidad,     Dante acariciaba un sueño marchito, con el egoísmo…

El festín de la muerte II

II parte El fuego acontecía en los corazones de un ejército derrotado. Los fantasmas del pasado se alzaban injuriando tras los años arrebatados, en una lucha infinita, donde la línea que separaba a los buenos y los malos se volvía ambigua. Desertaban los cobardes que no poseían el ímpetu de la batalla, de la supervivencia,…

El mundo de los hombres

El campo blanco se sumía en el frío de un invierno poco anunciado. Allá,  en los altos páramos, podía escucharse el lamento de un ejército enterrado, de hombres sin familias que se abandonaban al letargo de un adiós aclamado. En tanto el pantano de fuego barría sus vidas, en una canción triste que sus gargantas…

Las hijas del destino

El templo de las luces perecía al abrigo de la noche. Un susurro sordo caminaba a tientas entre los lúgubres pasillos apagados, las velas se extinguían al leve paso de un viento negro, mientras las gargantas rotas contenían los suspiros entredichos a la luz de la cálida luna. Las tres hermanas, acostumbradas al silencio, tejían…

La reina de las cadenas

Las flores llovían en letargo eterno de un grito aclamado. Cientos de voces se alzaban en el cielo, en la niebla ligera que adormecía sus sueños, en esos instantes cristalinos que volaban junto al viento. Entonces el fuego aulló, quebrando el silencio, incitando al acero,  los niños cayeron como las víctimas ante un lejano infierno.…

El templo de la muerte

La sangre corría como el torrente de fuego navegando en las oscuras mareas. Los gritos salpicaban aquellas miradas tristes, cargadas por la pena, enardecidas a la sombra. En tanto que los hombres se alzaban, entonando aullidos de adulación, aclamando una vieja salvación mientras se derrochaba la muerte. El silencio acorde acudía a sus gargantas ahogadas…