Cómo escribir una novela de fantasía y errores que debes evitar

Así es, hoy vengo con un post muy especial (sí ya sé que soy muy pesada con la fantasía) pero siendo mi género favorito creo que es un poco predecible que lo encontraremos muchas veces aquí en el blog. Y por eso hoy hablaremos de cómo escribir una novela fantástica.

Pero hoy no voy a venir con recomendaciones como de costumbre, por el contrario, hoy quiero hablar sobre escribir una historia de fantasía, sí, una novela, serie o como prefieran llamarlo.

He leído infinidades de libros de fantasía y creo que soy un poco exigente con este género, quiero decir, como es un género que me gusta tanto, al fin y al cabo espero mucho al leer un libro nuevo.

Si te has preguntado cómo escribir una novela de fantasía este post es para ti, porque hablaré de esos terribles errores que los escritores debemos evitar al momento de escribir una novela de fantasía.

A continuación te dejó la lista de errores imperdonables al momento de escribir una novela de fantasía.

 

Dejar de lado el worldbuilding

Y con esto me refiero al mundo en el que se desarrolla la historia. Vale que tengas un argumento muy interesante, unos personajes que son más que increíbles, pero si el mundo es flojo y no está bien estructurado, los lectores lo notarán y hará que el argumento decaiga y tus personajes ya no sean tan geniales.

Estoy convencida de que si estás escribiendo fantasía o ciencia ficción conoces el término worldbuilding, que es básicamente la construcción del mundo fantástico en el que se desarrolla tu historia. El worldbuilding es un tema importante que no debes pasar por alto, es necesario que conozcan el mundo, que seas consciente de cada detalle y no dejes nada al azar.

En la fantasía podemos cometer el error de creer que por ser todo imaginado podemos inventar sin más, y esto no lo podemos permitir. Con mayor razón debes esforzarte en delimitar ese mundo en el que se mueven tus personajes, entender el entorno, las leyes, la sociedad. Si olvidas el worldbuilding puedes cometer el error de dejar  sueltos y que al final, tu historia no tenga unas bases sólidas.

En este caso siempre suelo hablar de Tolkien y el maravilloso mundo de la Tierra Media, pero hoy quiero citar otros ejemplos, y creo que en obras como Róndola, Crónicas del asesino de reyes, Nacidos de la bruma, La primera ley, Canción de hielo y fuego son ejemplos muy claros de mundos bien estructurados y obras bastantes modernas que me gusta dejar caer por si alguien no las ha leído (leedlas es una orden).

El mundo debe estar bien entrado en detalles, la idea es recrear al lector para que pueda imaginar e intuir el ambiente en el que se desenvuelven nuestros personajes, que llegue a comprender cómo funciona.

Aquí me gustaría nombrar a Martín y todo lo que ha creado con Poniente (continente principal en el que se desarrolla la historia). Y es que algo que me gusta más allá de la narración o la historia, es la riqueza de elementos que descubrimos en el mundo que ha creado. Poniente es un continente con historia, una tan antigua que probablemente nunca terminemos de conocer y a la que se hace referencia en toda la obra. Los dioses son una de las cosas que más me gustan y que el autor ha sabido manejar muy bien, puesto que en distintas zonas se tienen distintas creencias o costumbres y esto me parece aporta mucha credibilidad a la obra.

Aunque me gusta la historia de Canción de hielo y fuego, el mundo en que se desarrolla es de lo que más me sorprende, y no quiero entrar en detalles pero lo considero un buen punto de referencia al momento de hablar de worldbuilding.

 

Personajes cliché

Sí, no solo abundan en la fantasía, creo que los podemos encontrar en todos los géneros y es un error bastante común. Aquí evitaré hacer referencias al viaje del héroe, puesto que solemos confundir esto con los estereotipos, y por eso siempre he apostado por darle la vuelta.

Sí tenemos un héroe elegido (como en tantas historias) el tuyo debería ser diferente, si tiene un mentor apuesta por darle una visión distinta y retorcer este tópico. Creo que de los clichés podemos sacar cosas muy interesantes, la cuestión es saber jugar con ellos y arriesgarnos por algo diferente.

Apostemos por personajes verosímiles, con defectos, virtudes y demás. No me extenderé demasiado puesto que tenéis una guía entera a lo largo del blog.

Y aquí me detengo, porque antes de seguir te voy a pedir que por favor no dejes que tus personajes femeninos caigan en estereotipos. Parece tonto que haga esta acotación, sin embargo la considero necesaria.

La literatura fantástica está repleta de personajes femeninos florero, es decir, de adorno (es cierto que cada vez menos) aunque te sorprendería cuantos autores pueden caer en este error, yo pido que seamos conscientes y nos esforcemos en crear personajes fuertes tanto femeninos como masculinos.

Además, puedes descargar de forma gratuita mi guía para la construcción de personajes fuertes (es genial y gratis) estoy convencida de que te será de utilidad.

 

No explicar las reglas de la magia

Entiéndase para todo, no solo como magia en particular, me refiero al funcionamiento de esta y los elementos fantásticos que el lector apreciará a lo largo de la historia.

Yo soy de las que creen que la información debe dosificarse al lector, es decir, entregar en los momentos justos, y más que contar, diría mostrar. Lo digo porque es un error en el que he caído muchas veces, debemos mostrar esos sistemas mágicos (sí los hay) y explicar al lector cómo funcionan. Es cierto que hay historias que no tienen una explicación de la magia, pero comprenderás que si tu personaje hace magia con runas o elementos, luego cuando introduzcas otro tipo de magia tendrá que tener alguna explicación o funcionalidad.

La idea es que todo se explique dentro del marco de la lógica. Es importante no suspender el pacto de la suspensión de la incredulidad, es decir, que si estableces unas reglas al principio no las cambies luego. Ya sean sistemas mágicos, criaturas o mundos deben operar bajo unas reglas bien establecidas, y aunque el lector no conozca toda esa información, el autor debe tenerlo  claro para evitar confusiones.

 

No buscar un estilo propio

Es muy fácil intentar imitar a los grandes, muchos escritores lo han intentado con Tolkien a lo largo de la vida. Ser original es una cuestión que ayudará a diferenciar tu historia.

Estoy convencida de que en el mundo hay mil historias esperando ser contadas, no busques imitar, busca tu propio estilo, con el que te sientas cómodo y consigas transmitir todo lo que tienes por dar.

Muchos se esfuerzan en querer ser como los grandes, y creo que es importante diferenciarnos, y la única manera de hacerlo es siendo diferentes.

 

 

 

Estos son solo algunos de esos errores más frecuentes en los que caemos al momento de escribir una novela de fantasía.

Y tú… ¿Has cometido alguno de estos errores? ¿Estás trabajando en una nueva novela y has caído en alguno de los tópicos? No olvides dejar tu opinión, y descargar la guía gratuita. Hasta la próxima.

La prisión del campanario

Los días se disfrazaban en la concordia apacible de una muerte sin final, como quien mira el abismo y pierde el miedo a caer.

Allí sucumbían los gritos errados de miles de gargantas secas. A la espera infinita, doblegada, que los obligaba a marchar con la cabeza baja.

El sol perfilaba el vago matiz de las montañas, Isis podía presumir de su buen temperamento en aquellas mañanas heladas. El fuego no le faltaba, se sentía acobijada aquellas noches de luto, en las que los dragones abatían sus alas turbias, desterrando a la muerte, invitando al oscuro terror nocturno.

Los días olvidados frecuentaban la cotidianidad de una vida de encierro. Dieciséis años habían pasado desde que su cuerpo sintiera la libertad sin estar bajo un techo. Desde entonces, el viejo campanario servía de hogar y prisión a esa alma que ya no ansiaba mirar la luz.

Solo se resignaba, a los fantasmas y miedos que sin descanso la acosaban. Con el tiempo perdió la ilusión de ver el mundo, de comprender aquello que estaba más allá y la invitaba a soñar. Pero esos sueños eran turbios y muy lejanos como para añorar alcanzarlos.

La guerra había atraído el final de una nueva era.

El tiempo se había adueñado de los hombres, esos que marchaban con espadas, que no vencían ante la muerte. Isis los había conocido bien. Soldados maltrechos y condenados, casi tanto como ella, solo que ella no había tenido elección, por el contrario, ellos sí la tenían. Solo por esto se obligaba a odiarlos.  Sí, los conocía por las largas charlas que le tendían, sobre las palabras que sonaban en sus pechos.

Sin embargo nunca había visto alguno de ellos.

Los conocía porque intuía lo que le dirían, porque Grillo siempre le hablaba de esa crueldad que asolaba el mundo, y ella le creía, no tenía razón para mentirle y eso la obligaba a odiarlos.

—La oscuridad cabalga en esos corazones de piedra.

Eran las palabras que con frecuencia repetía Grillo, el monje olvidado que cuidaba del campanario. Era un hombre frío dotado por un odio incesante hacia la humanidad, muchas veces incluso hasta Isis perturbaba sus inflexibles silencios, y esto atraía la ira desbocada del anciano.

Ella no podía contradecir a su cuidador. No tenía familia alguna y él era la única persona que conocía. Le había enseñado a leer, y gracias a esto, Isis pasaba los días enteros desterrada en la sucia biblioteca archivando manuscritos y cartas viejas.

Sus días eran el reflejo de una muy calculada rutina que se le prohibía quebrantar.

Grillo volvía del pueblo cargado de pan y queso, tenían poco para sobrevivir y gracias a su arduo trabajo con las cartas, Isis podía ofrecerle a Grillo una manera para subsistir.

 —Un desastre —decía mientras dejaba caer el abrigo — soldados por todas partes, un anuncio de muerte…

Isis lo miró sorprendida, el pueblo solía servir para abastecer a los ejércitos retrasados que marchaban al sur, era de esperar encontrar anuncios de guerra por todo el camino.

El anciano se mostraba agobiado, dejó las cosas sobre la mesa y se giró a encender el fuego de la chimenea.

Un ruido la hizo girarse de pronto. La noche caía y la luna tomaba forma en un cielo, la puerta seguía abierta, pero algo en el aire parecía distinto.

Se dirigió al patio, caminando más lejos de lo que nunca había llegado.

Con el miedo palpitando contra su pecho decidió atentar contra lo desconocido, adentrarse en esa frontera de lo prohibido y transgredir las reglas de Grillo.

Las sombras del exterior cegaban sus ojos poco acostumbrados. Allí, en los arbustos, una figura se agazapaba escondida  intentando no ser vista.

El corazón le dio un vuelco, latía con tal violencia que creía su cuidador podría escucharlo desde adentro.

Por primera vez la curiosidad atenuó a su sentido común. Avanzó arropada por el silencio, con la voz del anciano resonando en su mente, advirtiendo de la crueldad del mundo, del horror de la vida normal…

—Por favor… —susurró la voz. Un hombre alto yacía con las manos sosteniéndose el vientre, la sangre corría por su cuerpo proveniente de una herida abierta, sus ojos divagaban en una expresión anhelante.

Isis corrió de vuelta al campanario. El corazón brincaba con una fuerza  desconocida, se vio arrastrada hasta su alcoba donde tomó un par de prendas y un cubo de agua.

El hombre seguía donde lo había dejado. Se encontraba inconsciente, intentó arrastrarlo para ocultarse en el bosquecillo que rodeaba el campanario, lejos de la vista de Grillo. Sabía lo que diría, sabía que dejaría que muriese allí, sin prestar ayuda y sentir la menor culpa, luego la castigaría por haberse sometido al peligro del mundo exterior.

No, Grillo no podía enterarse de nada, ayudaría a aquel hombre y luego lo dejaría que se marchase.

Limpió la herida con cuidado. Luego se limitó a cocer con hilo y aguja  la herida, dejó una pequeña manta sobre el hombre que abrió con mucha dificultad los ojos.

—No sabría cómo pagarte por esto… —Susurró poco antes de tenderse en un sutil sueño.

Isis lo admiró desbocadamente. El único ser vivo que había apreciado con tanto detenimiento era Grillo, no conocía a sus padres, y no tenía otra familia que no fuese el anciano. Hacía mucho tiempo, unos hombres se acercaron al campanario, pero el hombre los ahuyentó poco antes de que ella pudiese mirar.

—¡Isis, Isis! — La voz de Grillo resonó a sus espaldas.

Casi sin meditar, salió de su escondite para encontrarse con Grillo.

—¿Qué hacías allí? — Inquirió el hombre casi gritando
—Nada — fue una respuesta corta que sonó a mentira.

El hombre, la hizo a un lado y se aproximó al lugar donde Isis había estado. Sus ojos se toparon con el guerrero tendido y la cólera bailó en su rostro.

—¿Cómo te atreves? — Inquirió sujetándola con mucha fuerza por el brazo – Pretendías engañarme, es que acaso… ¿Pretendes dejarme?

Isis comprendía el miedo infundido con el que Grillo había envenenado su cuerpo. El hombre que yacía junto a ellos no era un demonio como solía decirle, los hombres del pueblo tampoco debían serlo, y entonces, ¿por qué había creído durante tanto tiempo que sus historias eran verdad? Por miedo, por esa luz apagada que nunca había renacido en su interior, se había posado en las sombras y permanecía sujeta esa débil luminiscencia que Grillo le tendía como un único acto de piedad.

—Me iré — manifestó convencida, sin sentir miedo por primera vez en toda su vida.

No sabía hacia dónde podría ir, no sabía qué haría, solo sabía que se marchaba a buscar una vida.

—¡Oh, no lo harás, jamás pretenderás abandonar al hombre que te ha dado todo en este mundo!

Las palabras del anciano resonaron en su cabeza, ella vivía en un mundo de papel doblado al antojo de él. Escondida de un mundo que no podía ser más cruel que aquel hombre de piel arrugada. Ahora comprendía que la luz y la oscuridad eran conceptos vagos que carecían de veracidad, ambos coexistían como uno solo.

Isis se marcharía, acompañada por el soldado que había salvado, abandonaría ese turbio campanario que durante toda una vida la había apresado. Ahora el sol, los campos y el aire la recibían como quien encuentra la redención de una nueva vida.

La lista definitiva de libros o sagas de literatura juvenil que deberías leer

Sí, hoy vamos a hablar de esos libros o sagas juveniles que no deberías perderte por nada del mundo. Aunque, para empezar, me gustaría tocar algunos puntos de reflexión que me parecen muy interesantes.

Suena muy definitivo esto de la lista, es una breve recopilación de libros juveniles que considero maravillosos y me gustaría dejar caer por aquí.

El otro día asistí a la presentación de Valkiria escrita por David Lozano, quien se encontraba acompañado por el reconocido escritor César Mallorquí. En plena presentación se fomentó un debate en el que hemos entrado muchas veces, y es la crítica que se hace a la literatura juvenil, como si esta valiera poco.

Realmente siempre me ha gustado la literatura juvenil, y aunque soy un poco contraria a utilizar esta etiqueta no voy a evadir la realidad, porque la literatura juvenil es un tema polémico que está a la orden del día. Y es que actualmente se critica muchísimo a las personas que leen libros juveniles y se les señala por no leer clásicos o cualquier otro libro (sí, incluso en la literatura nos gusta juzgar y señalizar a otros por sus gustos).

Como he mencionado en muchas ocasiones, me encantan los libros clásicos, pero yo no empecé a leer con La Odisea. Yo me adentré en la literatura (al menos por placer) con los libros de Harry Potter, y como yo, muchas personas más.

La literatura juvenil tiene su encanto y abre puertas misteriosas al mundo de los libros.

Sí, soy una fiel defensora de que cada quien es libre de leer lo que le apetezca, y no me gusta señalizar a otros porque lean juvenil o cualquier otro género, y menos denominarla literatura basura porque nada puede estar más alejado de la realidad. Como en cualquier género, encontraremos libros buenos y libros malos, esto pasa en la literatura juvenil, en la erótica, en la romántica, en todas.

En lo personal creo que han sido los libros juveniles los que me han abierto las puertas a otro tipo de literatura, pues tras probar distintas sagas juveniles, me adentré por voluntad propia en el mundo de los clásicos, y debo admitir que me encanta, aunque no por esto he dejado de leer literatura juvenil.

Hace poco escribí un artículo “Cómo adentrarse en los libros clásicos y no morir en el intento” en el que hablé un poco de este tema.

En fin, que solo quiero rescatar el inmenso valor que tiene la literatura juvenil, e invitarlos a descubrir nuevas sagas o libros que merecen la pena, al fin y al cabo leemos por placer, para disfrutar y para descubrir nuevas aventuras.

 

Un monstruo viene a verme

Es una novela más bien para niños (al menos eso se han empeñado en decir) del género conocido como low fantasy, escrita por Patrick Ness. Yo particularmente creo que el trasfondo de esta historia no está orientado para niños, y la trama es tan bonita que es para un público más adulto.

Un monstruo viene a verme es una historia dura en la que conocemos a Conor de 13 años, un niño que despierta con la misma pesadilla desde hace meses, un sueño tan real en el que se mezclan los gritos, la oscuridad y el miedo.

Hasta que una noche algo cambia. Una voz lo llama a las 12:07 de la noche, y es un monstruo que lo espera en el jardín. Pero este monstruo no es un total desconocido, es el árbol viejo que veía desde la venta de su cocina, y que ahora tiene brazos, piernas y un rostro.

El monstruo insiste en que Conor debe contarle su pesadilla, y por esto se ofrece a ayudarlo contándole 3 cuentos, a lo que él deberá hablar de su pesadilla tras escuchar el último cuento.

Creo que es una historia un poco triste y sin embargo muy bonita en la que vamos a ser testigo del crecimiento y la evolución de Conor, sin duda alguna, yo disfruté muchísimo de este libro y lo recomiendo.

 

Memorias de Idhún

Creo que todos hemos disfrutado mucho con las historias que nos regala Laura Gallego, y una de las más populares y aclamadas es, sin lugar a dudas, Memorias de Idhún. Aunque por mi parte, debo confesar que antes de trilogía, he disfruta muchísimo con Donde los árboles cantan,  y cuando pienso en Laura Gallego es este el libro que acude a mi cabeza.

Sin embargo, Memorias de Idhún marca un hito en la vida de cualquier joven lector, y es una saga que merece ser leída.

Y hablo de esta trilogía porque creo que tiene de todo, son unos libros en los que tendremos fantasía, aventura y romance.

  • Memorias de Idhún I: La Resistencia
  • Memorias de Idhún II: Tríada
  • Memorias de Idhún III: Panteón

Esta historia se desarrolla en la Tierra (nuestro mundo) Limbhad y en Idhún, el mundo de los tres soles y las tres lunas. Idhún es un mundo en el que veremos características propias de la edad media (transporte, disputas políticas, caballeros) y que en un principio estará gobernada por Ashran el Nigromante y por Zeshak. Es un mundo muy bien construido en el que seremos testigo de grandes hazañas.

Y es que en esta historia acompañaremos a Jack, Victoria y otros personajes en una aventura sin igual que estoy convencida te encantará.

 

Corazón de tinta

Este libro es ideal para todos los que compartimos esa pasión por la lectura y los libros. Cornelia Funke  nos presenta una historia para disfrutar y adentrarnos en una aventura maravillosa.

Meggie vive junto a su padre y constantemente se mudan de un lugar a otro. Con él, comparte su gran pasión por los libros y un don muy especial, si leen en voz alta pueden hacer aparecer a los personajes del libro que están leyendo. Pero no todo es genial y un gran peligro les acecha, por cada personaje de ficción que llegue al mundo real desaparecerá una persona, que se adentrará en ese libro. Hace mucho tiempo su padre compró un ejemplar de un libro muy buscado llamado Corazón de tinta, y es este libro el que esconde un misterio que su padre no quiere revelar.

Corazón de tinta es el primer libro de esta saga y sorprende con personajes que enganchan y te obligan a seguir leyendo. Es una historia bastante creativa con la que vas a disfrutar mucho, yo lo recomiendo porque en lo personal es un libro que leí con mucho entusiasmo y que me atrapó casi desde un principio.

 

La trilogía de la niebla

Me considero una ferviente admiradora del trabajo de Carlos Ruiz Zafón, y aunque estos libros probablemente no sean tan aclamados como La sombra del viento, a mí me gustaron muchísimo.

Son novela de corte juvenil compuestas por El príncipe de la niebla, Luces de septiembre y El palacio de la media noche, que después fueron recopiladas en un gran volumen al que se le dio el nombre de La trilogía de la niebla.

Y al tener un gusto tan particular por la pluma de Zafón, no podía dejar esta saga juvenil por fuera. Para empezar, hay que decir que las tres historias son totalmente independientes, así que las puedes leer en el orden que prefieras y no influirá en nada.

Sinopsis: “En una misteriosa casa de la costa atlántica, lejos del Londres amenazado por la guerra, Max va a descubrir que los desafíos del presente a menudo tienen su razón de ser en pactos inconfesables sellados mucho tiempo atrás, donde habitan seres como El Príncipe de la Niebla.

En la Calcuta de 1932, un tren en llamas atraviesa la ciudad, y el círculo de amigos de Ben y Sheere debe enfrentarse al más terrible y mortífero enigma de la ciudad de los palacios; una aventura, El Palacio de la Medianoche, que va a cambiar sus propias vidas. Entre París y un extraño faro de Normandía se desarrolla Las Luces de Septiembre, en la que Irene e Ismael se adentran en el misterio de un fabricante de juguetes que vive entre seres mecánicos y sombras del pasado, a la vez que crecen los lazos que los van a unir para siempre.”

Son tres libros con los que disfruté y me sorprendí por el estilo narrativo del autor que tanto me gusta. Nos encontraremos ante escenarios góticos plagados de misterios en los que nos mantendremos a la espera de lo que pueda ocurrir.

Y si te decides a leerlos, permíteme que te recomiende también Marina, un libro que leí poco después de estos tres y que me parece una joya maravillosa que me encanta (vale, es verdad que me dejo llevar muchísimo por mis impresiones pero quiero recomendarlo).

 

Y estos libros o sagas juveniles me parecen un tesoro bien guardado que todos deberíamos leer, también me hubiese gustado hablar de autores como Roald Dahl, César Mallorquí (mencionado arriba y cuyos libros me encantan) o Jordi Sierra i Fabra que aportan mucho a la literatura juvenil, pero ya será en otro post en el ahondaremos más en el tema.

Y tú… ¿Cuál de estas sagas juveniles has leído? ¿Algún otro libro que te gustaría añadir a la lista? No olvides dejar tu comentario y compartir tu opinión con la comunidad.

 

5 cosas que necesitas saber para escribir buenos diálogos

Para algunos escritores, los diálogos suelen ser un dolor de cabeza insufrible que los atormenta en sus peores pesadillas. Sí, y es que pueden ocasionarnos mayores problemas de los que normalmente pensamos.

¿Cuántas veces nos encontramos con voces confusas que no pertenecen a un personaje? Y hablo por muchos cuando digo que escribir buenos diálogos es un reto para todo escritor.

En un principio, mis textos se caracterizaban por mucha descripción y poco parlamento, no porque mis personajes tuvieran poco por decir, yo intentaba evitar los diálogos y me esforzaba en mantenerlos al mínimo.

Grave, gravísimo error.

Los diálogos nos permiten conocer al personaje, cómo se expresa, cómo habla, cómo se relaciona. Y también le dan dinamismo a la historia. No todo podemos obtenerlo de manos de ese narrador que nos está contando lo que ocurre, el personaje debe mover la acción, y los diálogos ayudan a que esta se presente en el texto.

Además, evitamos una lectura demasiado pesada. Hace poco leí un libro en el que había muchos párrafos largos y pocos diálogos, y aunque el libro me gustó bastante, eché en falta esas conversaciones, esa interacción entre personajes, lo que a mi parecer hacía más lenta la lectura.

Sé que puede variar dependiendo del estilo de cada escritor, pero considero que los diálogos son necesarios y debemos darle mayor protagonismo en nuestras historias.

Otra cosa es escribir buenos diálogos.

Y aquí voy a acotar que es necesario saber cuándo menos es más, respecto a todo en general.

Tampoco puedes pretender llenar páginas enteras de diálogos vacíos que no aporten nada a la trama, como bien he dicho, son necesarios para avanzar y hacer más dinámica la historia.

El diálogo debe funcionar a nivel narrativo, no es lo mismo que una conversación que escuchamos en la calle, debe cumplir una función y unas reglas que justifiquen su presencia.

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La voz del personaje

Cada personaje tiene una personalidad, una voz que lo caracteriza y lo hace ser lo que es.

Es importante que el escritor conozca a sus personajes y aprenda a diferenciar la voz de cada uno de ellos, cómo se expresan, qué comunican, para no confundir al lector y dejar en claro que cada personaje es diferente.

Aquí tiene peso su nivel cultural, su profesión y sus gustos. No puede hablar de la misma manera un profesor universitario que un adolescente. Es común confundir la voz de los personajes, y para evitarlo necesitas tener una ficha de personajes (es lo que yo recomiendo y hago).

Ponte en el papel de los personajes e imagina cómo hablarían, da la entonación y la voz que crees que tendrían.

Los buenos diálogos deben decir mucho de nuestros personajes. No podemos hacer que todos hablen de la misma forma, deben reflejar su personalidad, algo que me funciona bastante es leer los diálogos en voz alta, así voy diferenciando las voces de cada personaje y me aseguro de que no suenen iguales. Es una técnica sencilla que al menos a mí me resulta bien.

 

Dinamismo

Otra cuestión que dejamos de lado para dar más importancia a cualquier otra.

La dinámica entre personajes es importante, pero aquí lo que quiero llevar a otro plano, y cabe destacar que no es eso de lo que voy a hablar. Ya me hice un lío, solo quiero decir que la dinámica entre los personajes se ve influencia por sus diálogos, son parte de cómo interactúan entre ellos, de cómo reaccionan al otro y de su relación.

Para explicarme mejor es necesario evitar la monotonía, que no todo sean preguntas y respuestas. Involucra la acción, que exista movimiento entre los personajes, que surja una reacción ante su conversación.

Nada más aburrido que un montón de diálogos sin sentido que aportan más bien poco.

Aprende a diferenciar sobre las frases bien hechas que aportan y aquellas que solo sirven de relleno.

Y no, no hablo solo de frases que conlleven a la acción, muchos diálogos son utilizados para dar a conocer algo del personaje, y este es un aspecto que en lo particular me gusta mucho.

Aquí un ejemplo de La sombra del viento.

—Te presento a Julián Carax.

La sombra del viento —Leyó Bea acariciando las letras desvaídas de la cubierta.

—¿Puedo llevármelo? —preguntó.

—Todos menos ese.

—Pero eso no es justo. Después de todo lo que me has contado este es precisamente el que quiero.

—Algún día, quizá. Pero no hoy.

Si nos fijamos son frases cortas que ofrecen dinamismo a lo que el narrador nos cuenta. Y esta dinámica en la conversación es importante.

 

Muestra lo que está sucediendo

Aunque el diálogo sea el foco de atención puedes ir dando pistas de lo que ocurre alrededor. No dejes al lector enfrascado en la conversación, hazlo ver lo que rodea ese diálogo, las reacciones y lo que rodea a los personajes.

Los diálogos pueden ofrecer detalles, pero no obligues a contar todo lo que ocurre a través de ellos.

Puedes dejar caer información que el lector divise casi de manera inconsciente, pero no olvides que debe estar justificada, y aportar algún dato que ayude al avance de la trama. Interrumpir los diálogos le da dinamismo a la lectura, y hace que sea más verosímil.

Un ejemplo es una escena sacada de Róndola de Sofía Rhei, el diálogo muestra parte de lo que están viendo los personajes.

—¿En eso consiste el festín? —preguntó Orokosa.

—¡No, en absoluto! Esto es solamente la ensalada.

—¿Qué es eso de la ensalada? —le preguntó Hereva a Kony en un susurro.

—Brotes verdes y lechuga fresca —le explicó esta.

Hacer acotaciones permite que el lector mantenga el ritmo. Entre los diálogos puedes hacer énfasis en las acciones, en la atmósfera y ambiente de la escena.

Y algo que en lo que no puedes caer es en la redundancia, si muestras algo evita que el personaje haga énfasis en ello. Quiero decir, que el personaje no explique algo que el narrador acaba de decir, por el contrario, que su intervención aporte algo a lo que el narrador nos ha contado.

 

Frases cortas

Y aquí quiero rescatar la naturalidad de la conversación. No vamos por la vida soltando frases larguísimas y muy elaboradas. Lo más común es que al hablar, construyamos frases cortas, y esto aplica muy bien para los diálogos.

Yo solía fallar en este aspecto, buscaba frases muy largas que perdían sentido. ¿Cómo lo solucioné? Leyendo mis textos en voz alta, noté que faltaba naturalidad y que esas frases entorpecían el ritmo, así que busqué acortarlas y llevarlas a un contexto real.

Y en este apartado quiero discutir un error muy común que los escritores noveles solemos cometer. Construir diálogos muy recargados, con palabras raras, poco comunes o muy cultas. Las personas no hablamos así, en la vida real es muy difícil hablar con construcciones poéticas o literarias, por eso evita discursos o largas conversaciones en los que este lenguaje sobre. Fíjate como hablan las personas e intenta buscar tu estilo, lo importante es la naturalidad.

 

Que el diálogo importe

Por último quería añadir que el diálogo debe importar. Es una herramienta narrativa a la que debemos sacar provecho. Utilízala a favor de tu historia y haz que tenga importancia dentro de ella.

No olvides que el diálogo es una manera de controlar el tiempo narrativo en la novela, y que puedes jugar con este recurso para dar vida a tus textos.

 

Y tú… ¿Eres de los que recurren a los diálogos o huye de ellos? ¿Qué aspecto te complica la vida al momento de escribir diálogos?

 

Claves para convertirte en un mejor escritor

Siempre he creído que para escribir más y mejor es necesario leer mucho. En serio, admiro mucho a esas personas que apenas y leen algo cuando ya tienen un enorme repertorio de libros por publicar, y si me pusiese más exquisita, añadiría que además de leer mucho, necesitas leer de todo.

Creo que no es suficiente enfrascarnos en un género solo porque queramos escribir sobre este. En la variedad está el gusto, o al menos eso nos han dicho. Aunque si queremos admitirlo, podemos estar convencidos de que los géneros suelen enriquecerse de otros géneros, estilos y temáticas. No porque quieras escribir ciencia ficción leerás solo libros de esto.

Puede que suene un poco confuso, es cierto que si tu meta es escribir fantasía, no te vas a aventurar a escribir algo sin antes haber leído nada del género. Y en esto no hablo por buscar inspiración, o copiar a otros autores, solo que es lógico que si te gusta la fantasía hayas devorado algunos cuantos libros antes de poner manos a la obra.

A lo que iba, es común querer enfrascarnos solo en fantasía porque es lo que queremos escribir, y yo por el contrario, creo que es recomendable y bastante enriquecedor probar leer otros géneros y tener distintos puntos de vista.

Aquí cito mi caso, siempre he comentado que me apasiona la literatura fantástica, pero también me gustan la literatura histórica y los clásicos.

¿Y de qué me sirve esto? Bueno que si por ejemplo escribes fantasía épica, tienes cierta documentación de otras épocas y estilos de vida que puedes tomar como inspiración para tus historias.

No solo es necesario leer mucho, si quieres ser un buen escritor también vas a necesitar escribir, y mucho. Especialmente cosas malas, cosas que te hagan ver tus errores y fallos, conocer tu pluma para evitar volver a caer en estos. ¿Y cómo voy a escribir cosas malas? Pues escribiendo, creando una rutina, estableciendo metas que te ayuden a mejorar tu escritura cada día.

Incluso escribiendo a diario encontrarás párrafos o páginas enteras que no te gusten, y es allí donde tu mente de escritor tendrá trabajo por hacer.

Y ahora voy a continuar con aquellas claves que considero necesarias para convertirnos en un mejor escritor

 

Creatividad

No importa si escribes ficción o no ficción, es importante ser creativo y original hasta en la forma de abordar el tema. ¿No me crees? He leído libros de no ficción con una increíble estructura dramática y unos puntos de vista que te obligan a seguir leyendo, y esto es algo que no cualquier autor puede conseguir.

La creatividad juega un papel importante, es ese elemento que no debe faltarnos, y en mi opinión es de lo más necesario en cualquier texto.

Y aquí podría añadir tener imaginación y curiosidad. La curiosidad por conocer otras cosas, por leer otros autores nos ayuda a descubrir nuevos mundos e historias, a indagar más allá de lo que ven nuestros ojos, entender lo que otros no pueden ver o no quieren ver.

Conocer el proceso creativo nos hace propensos a trabajar mejor, nos ayuda a conectar con el lector, a dejarnos llevar por la intuición, por los sentimientos. La creatividad no es solo ver el mundo con otros ojos, es usar toda nuestra originalidad y capacidad para sacar lo mejor de nuestra vena escritora y plasmarlo en las historias que creamos.

 

Disciplina

Ya hemos hablado de la rutina y la importancia de crear una práctica común para mejorar a diario. Y es que sin disciplina el talento vale de poco. Esto último siempre genera polémica, pero quiero decir que creo en el talento, existe, y sé que sin trabajarlo y buscar mejorar, no te vas a convertir en un gran escritor.

Me gusta escribir desde los 7 años, pero a esa edad lo hacía como hobby, en relatos cortos o microcuentos con escaso conocimiento sobre reglas de puntuación  y sintaxis. Y supongo que si alguna vez he mejorado (lo creo firmemente) ha sido por la práctica y la disciplina.

El ser consecuentes y buscar escribir más y mejor cada día es lo que nos convertirá en buenos escritores (esto y otras cosas más).

Por supuesto que el talento es una cuota importante, y trabajar es otro porcentaje que no podemos pasar por alto.

 

Encontrar historias

No todo el mundo puede ver historias por doquier. Y esta es una habilidad maravillosa que me gusta de todo buen escritor. Esa capacidad para encontrar historias donde otros no las ven.

El mundo exterior es la más grande inspiración que podemos encontrar. Si somos receptivos y abrimos bien los ojos nos encontramos ante un mar de posibilidades, y allí depende de cada uno qué historia pretende contar o hacernos llegar.

El buen escritor utiliza sus sentidos para comunicar y plasmar en palabras su manera de ver el mundo que lo rodea. Esto hace que sea original, es muy sencillo recurrir a los estereotipos y las frases hechas de a diario, por esto la visión del escritor abarcar más allá de eso que los ojos comunes pueden ver, es receptivo y tiene el don de ver el mundo desde diferentes perspectivas.

Lee como escritor

Si escribes y disfrutas de contar historias entonces también te gusta leerlas. No importa el tipo de novelas que leas, lo importante es leer, buscar variedad y encontrar aquellas lecturas que no hacen disfrutar y aprender.

Y aquí un punto importante, empezar a leer como escritor y no como lector. Es analizar y comprender a profundidad lo que nos están contando, prestar atención a las vueltas o giros que da la trama, a los personajes, desentrañar el desarrollo de esa historia.

Y es que en la literatura es donde más aprendemos a escribir. Por esto recomendaba buscar distintos géneros, autores.

Tal vez te sientas más cómodo leyendo cosas a las que estés habituado, pero es necesario salir de la zona de confort y aventurarnos a otros estilos literarios, a otras estructuras.

La literatura nos enseña y es una escuela a la que no debemos dejar de asistir.

 

Sin lugar a dudas estas son solo unas claves para convertirnos en un mejor escritor, aunque hay muchas otras que no aparecen aquí.

Y tú… ¿Qué otra clave consideras necesaria para mejorar como escritor? ¿Destacas en alguno de estos aspectos? No olvides dejar tu comentario y participar en nuestra comunidad.