Los personajes femeninos de Jane Austen

Era imposible que no hiciera un post de esto aquí en el blog. Si hay algo que debo decir es que fue Jane Austen la encargada de enamorarme de los libros clásicos.

Y es que gracias a ella, decidí adentrarme en ese mundo desconocido e indagar en otros temas que hasta ese momento no me habían llamado demasiado la atención.

¿Quién no ha leído a Jane Austen?

Creo que todos conocemos sus obras, si tú no la has leído no sé qué haces pero necesitas ponerte con eso ya.

Hablo de esta autora porque me encanta, y antes de que digan nada o empiecen a llover quejas de que todos hablan solo de Austen y que existen más clásicos, me permito recomendarte que eches un vistazo a este post o este en el que he hablado de otras autoras y clásicos que seguro podría gustarte.

Ahora me pongo seria, porque no podía dejar de hablar de los personajes femeninos que Jane nos regala en sus obras. Y esto lo quiero resaltar, es importante tener en cuenta la época en la que la autora escribió sus obras, y el papel que representaba la mujer en aquel entonces.

Sí, me permito decir que fue una mujer transgresora y que nos regaló personajes feministas que lucharon por tener un lugar en el mundo, que no se conformaron con lo que el destino tenía preparado para ellas.

Y muchos me dirán que la mayoría de estos personajes terminan casadas, o con romances idílicos.

 Y yo voy a rebatir este punto. Como bien he dicho es necesario tomar en cuenta el contexto de la época, para aquel momento ser una mujer soltera que pasaba los veintitantos años significaba que eras una solterona sin futuro. Además, si bien Jane decidió otorgar un final feliz a sus heroínas, ella nunca se casó.

Y antes de empezar voy a empezar hablando de Jane, de esas bases que asentaron su pensamiento y la llevaron a ser la mujer que fue.

Así que ponte cómodo y disfruta de esta lectura.

Jane Austen, la autora

Fue una mujer que desde los veinte años reflexionaba sobre los vicios y las virtudes de la sociedad en la que vivía. Poseía un ojo crítico para analizar el comportamiento humano, y es uno de los rasgos que caracterizan su obra.

Nos presenta historias con personajes y situaciones reales, abre una ventana a la sociedad inglesa y no duda en plasmar la ironía y el cinismo en sus letras.

Sus obras gozan de importancia, uno de los aspectos más valorados es la diversidad de matices que nos entrega con cada uno de sus personajes.

El estilo de la autora se consideraba innovador en su época y aunque hablamos de novela romántica (no me gusta catalogarla dentro de este género), gozó de gran popular en su momento, aunque no fue hasta el siglo XX cuando Jane Austen se convirtió en una verdadera celebridad de la literatura.

Me gusta creer que sus novelas están cargadas de tintes costumbristas y que logran reflejar el pensamiento de una época. La preocupación de la mujer ante la perspectiva de no conseguir un buen matrimonio, o la educación que recibían.

Ahora sigamos con esas heroínas que Jane Austen nos regaló con sus historias.

Elinor Dashwood  y Marianne Dashwood

Estas hermanas son las protagonistas de Sentido y sensibilidad. La historia nos presenta un contraste muy interesante entre las personalidades de las hermanas, no pueden ser más distintas entre sí.

La trama de la novela gira en torno al contraste entre ellas. Es decir, el buen sentido de Elinor, y las emociones y sentimientos de Marianne. Sus temperamentos tan distintos son los que dan forma a la relación entre ambas y el resto de los personajes. La primera es más comedida, reflexiva y dispuesta a acatar las normas, mientras que Marianne es muy impulsiva y se deja guiar por sus sentimientos.

El tratamiento que Jane Austen logra dar a esta relación es complejo y evoluciona a lo largo de la trama.

Elinor es hilo conductor de toda la novela. Es descrita como una mujer con gran sentido del juicio, actúa como la consejera de su madre y en ocasiones demuestra tener más sentido común que la misma. Elinor no se mantiene como un personaje plano, tiene una evolución constante a lo largo de la historia, y no deja de ser fiel a los valores que la caracterizan desde un principio.

Marianne por su parte posee una sensibilidad excesiva, la caracteriza la espontaneidad y el idealismo romántico. Es la contra parte de su hermana. Sin embargo también vale destacar que sufre una evolución a lo largo de la trama, es un personaje con matices que logra aprender de las cosas que le suceden.

Elizabeth Bennet

Es la protagonista de la obra más popular de la autora, Orgullo y prejuicio. Es la segunda hija de los señores Bennet, la menos querida por la madre, pero la predilecta del padre gracias a su intelecto.

Lizzy, como todos la llaman, es una chica despierta de esas que no abundan. Es uno de los mejores personajes femeninos de Jane Austen, y quien mejor asume la posibilidad de la amenaza de la soltería. Está decidida a casarse por amor y no por conveniencia económica.

Es valiente y no duda en exponer sus pensamientos ante los demás. No se deja llevar fácilmente, y aunque se le presentan oportunidades que tal vez cualquier otra chica en su condición no hubiese dudado en aceptar, Lizzy tiene muy en claro que es lo que quiere, no se muestra dispuesta a ceder por complacer a los demás.

Este es uno de esos personajes que permanecen sin lugar a dudas en la mente del lector. Y es que Jane nos regala una protagonista capaz de tomar sus propias decisiones, reflexiva y muy natural.

Cuánto más veo cómo es el mundo, más me desagrada; y todos los días confirmo mi creencia en la incoherencia de los seres humanos, y en la poca confianza que se puede depositar en las apariencias del mérito o de la inteligencia.

Emma

No podía dejar por fuera a la caprichosa y encantadora Emma. Y si hay algo que debo destacar de ella, es que probablemente es la única protagonista de Jane Austen que no sufre una mala situación económica.

Y es que Emma es hermosa, lista y muy rica, pero también una chica bastante mimada que cree poder cambiar la vida de los demás haciendo de cupido.

Emma es una mujer independiente que nunca ha mostrado deseos de casarse. Al contrario, ella considera que lleva una vida perfecta, y juega a ser casamentera entre sus conocidos esperando que otros sean tan felices como ella.

Si hay algo que me gusta de Emma, probablemente sea esa seguridad y poca atención que presta a los pretendientes. Está más pendiente de la vida amorosa de los demás que la suya.

Esta protagonista mantiene una actitud frívola y en ocasiones egoísta. Es manipuladora y no tiene cuidado al inmiscuirse en la vida de los demás.

Algo que me gusta mucho es la evolución del personaje. Emma a lo largo de la trama se verá en la necesidad de madurar y será consciente de sus errores, también de la falta de tacto que tuvo con muchos de sus conocidos.

Estas son sin duda algunas protagonistas maravillosas que nos ha dejado la pluma de Jane Austen.

Sus obras se han convertido en una crítica a las convenciones sociales de la época, al pensamiento femenino y la necesidad de un buen matrimonio para asegurar el futuro de la mujer. También habla de las diferencias enormes que existen entre las clases sociales.

Y tú… ¿Qué libros de Jane Austen has leído? ¿Cuál de estos personajes resulta ser tu favorito? No dudes en comentar y compartir tu opinión.

¿Cómo jugar con los giros argumentales en tu novela?

Hace tiempo que quería hablar de este tema aquí en el blog. Primero porque estoy un poco obsesionada con los giros argumentales, y segundo porque suelen darme más de un dolor de cabeza cuando escribo.

Somos seres razonables, al menos eso dice el mundo, seres capaces de crear, de buscar conflicto, de buscar drama. Esto puede ser una de las razones por las que cuando leemos buscamos esos puntos o giros argumentales que dan vida a la trama.

¿Tú no lo haces?

Vale, al menos espero no ser la única que suele caer en esta extraña preocupación. Lo que quiero decir, es que si lees como escritor, te habrás fijado que existen puntos en los que la trama da una vuelta inesperada.

Sí, ese revés dramático se llama giro argumental.

Lo lógico es que el lector no se lo espere. Que logremos meterlo de lleno en la historia, mantengamos un ritmo constante y encontremos ese momento justo para dejarlo con ganas de más.

Ese punto de giro que hará que tu lector no quiera soltar el libro.

Y aunque es importante que tu historia tenga giros argumentales, también lo es que estén bien construidos y no sean predecibles.

Lo que hace que una historia sea diferente a otra son los giros argumentales inesperados. Aquellos que ponen a prueba a los personajes en situaciones diferentes.

Creo que ya me estoy haciendo un lío.

Lo que quiero decir es que a veces tenemos miedo de crear situaciones que incomoden al lector. Y yo considero que es necesario salir de esa zona de confort y atrevernos a explorar nuevas situaciones o circunstancias en nuestra historia.

La idea principal

Puede que vayas por un camino y mantengas el ritmo constante durante un tiempo, pero esto no puede ser eterno.

Si haces esto a lo largo de la trama acabarás por aburrir al lector. A nadie le gusta leer algo plano, nos gusta el cambio, lo inesperado.

Esto es una verdad universal a la que no podemos negarnos.

Como escritora de brújula suelo mantener una idea principal. Es decir, arranco con una premisa y conforme escriba pueden cambiar muchas cosas.

¿Qué ocurre entonces?

A veces me cuesta determinar en qué punto de la historia deben ir mis giros argumentales.

Cuando surgen estas dudas, hago una escaleta de lo que llevo escrito, establezco el primer punto de la historia y el último punto al que quiero llegar (si lo tengo pensado), hacer esto me ayuda a establecer el camino de mis personajes y las posibles trabas que encontrarán.

Puede que no sea tan sencillo como lo digo, muchas veces ni siquiera esto me funciona.

También me ha ocurrido terminar la novela y al empezar a corregir notar que mis giros argumentales son un tanto predecibles.

Este punto es bastante complicado. Tienes que aplicar una corrección bastante más profunda de lo que pretendías, y hacer revisiones. Para esto creo que lo mejor es tener una escaleta de la historia, de ese modo estableces lo que necesitas cambiar, puntos a reforzar o aspectos que necesitas mejorar.

Ya sabes que el primer manuscrito es un simple borrador. Sufrirá cambios y no debes temer al momento de introducir o desechar elementos.

Esto último te lo digo en total confianza. Cuando corregía mi manuscrito me apegaba a ciertas cosas que después de varias lecturas noté que no tenía sentido.

Ser arriesgado

Dile no al miedo.

No es malo ser diferente, te lo dice alguien a quien le ha costado mucho encontrar su lugar en el mundo (sigo buscándolo).

Quiero decir que exponer tus ideas por muy descabelladas que sean, está bien.

Deja el miedo, no temas ser diferente o demasiado creativo, creo que a lo que deberíamos temer es a ser parecidos a los demás. Tu historia necesita elementos que la hagan resaltar entre el montón, y si tienes algo en mente que pueda resultar poco predecible, apuesta por ese giro argumental.

Siempre he pensado que cuando escribes debes dejar todas las ideas, ya cuando toque corregir la historia será otra, pero aprovecha ese momento de inspiración y elimina las trabas que te impones.

Alerta spoiler juego de tronos: ¿Acaso a George R R Martín le tembló la mano cuando pensó en ejecutar a Ned Stark? Bueno, no sé tú, pero a mí ese final de libro me dejó estupefacta, ya sabía que con el autor podía esperarme cualquier cosa.

Vale, no todos vamos a ser George R R Martín, pero ya ves que le funcionó muy bien lo de los giros argumentales.

Por favor tampoco te lances en una aventura de querer asesinar a cuanto personaje se cruce en tu libro. Todo con medida debe tener una función. La muerte de Ned Stark fue solo una  excusa para liberar la tensión de un continente.

La fórmula secreta
Seguro que esperabas un secreto milenario que ha pasado de generación en generación y te ayuda a crear giros argumentales increíbles.

Pues temo decepcionarte.

Soy tan aprendiz como tú y muchos de los que visitan el blog y dejan sus comentarios.

Aunque algo sí te puedo decir, no sé si será una fórmula mágica o algo similar pero puede funcionarte tanto como a mí. Estoy hablando de permitir lo inesperado.

El argumento debe dar un cambio radical tomando una nueva dirección, aunque este cambio debe apegarse a lo que hemos contado en la historia, es decir, necesitas que resulte lógico para el lector.

A mí me encanta ese momento en el que Darth Vader le dice a Luke que es su padre. En serio, la primera vez que vi las películas aluciné con este cambio, y me dejó muchos días pensando y buscando pistas a esa revelación.

Todo debe tener una razón, un sentido, una lógica.

No puedes escribir una novela de ciencia ficción en la que el protagonista, se salve de la muerte porque le brotan unas alas mágicas de repente y vuela hasta el infinito.

Necesitas lógica, apegarte a las reglas que has establecido en la novela. Por muy original que te parezca lo de las alas, puede que no tenga ningún sentido cuando alguien más lo lea.

Los giros argumentales deben aportar algo

No vale con que lo único que consigas es drama y más drama.

No, al lector no le gusta encontrar cosas solo porque sí. Tiene que estar justificado, tener una razón y además dejar consecuencias.

Recuerda que queremos hacer que nuestra historia sea verosímil, y para esto el giro argumental debe ser coherente con todo lo que hemos planteado. Un ejemplo es dejar pistas, la idea no es anticipar al lector o arruinar la sorpresa, solo prepararlo para ella.

Evalúa la trama de tu novela y establece esos momentos en los que conviene meter los giros argumentales.

Atrévete a cambiar y jugar con los giros argumentales de tu historia.

¿Conoces algún otro truco que sea de utilidad al momento de establecer giros argumentales? No dudes en compartir tu experiencia.

Descubriendo un clásico: El libro de la selva

Uno de mis propósitos para este año era leer más libros clásicos. Sí, ya sé que puede parecer algo un poco cliché, pero el año pasado no leí demasiados y me  convencí de que este 2017 sí lo haría.

En el canal he hablado de tres libros clásicos que llegaron a mis estanterías este último mes.

Y para mi enorme sorpresa, uno de ellos fue El libro de la selva de  Rudyard Kipling. Por supuesto que he visto la película animada de Disney unas mil veces, y al recibir este ejemplar mi emoción cobró forma porque me entusiasmaba descubrir la historia.

Había pasado un millón de veces por las librerías, lo veía y al final lo dejaba pasar. Pero esta excusa ya no tiene validez.

Algo que me ha sorprendido, es que muchas personas no sabían que la conocida animación estaba inspirada en un libro,  y que además su autor ganó el Premio Nobel de Literatura en 1907.

En cuánto mencioné el libro llegaron comentarios bastante sorprendidos respecto a esto.

Y para no darle más largas al asunto, fue por eso que decidí escribir este post.

Puede que más adelante me anime a escribir uno sobre películas que no sabías estaban inspiradas en libros, pero eso ya será otro tema.

Hoy vengo a hablar de El libro de la selva, y de su autor Rudyard Kipling, a quien ya he mencionado un par de anécdotas curiosas aquí en el blog y que de seguro habrás escuchado hablar.

¿Qué no habías leído nada sobre él?

Tranquilo, toma asiento y dedícate a disfrutar de estas cortas líneas que hoy le dedicamos a un gran exponente de la literatura.

El autor

Rudyard Kipling situaba sus relatos en el ambiente de la vida en India, poseían un lenguaje directo y se caracterizaban por la enorme creatividad que el autor imprimía en ellos.

Kipling nació en Bombay el 30 de diciembre de 1865. Cabe destacar que Rudyard Kipling fue un respetado poeta de su época y se le ofreció el premio nacional de poesía Poet Laureat en 1895.

Para no extendernos demasiado, iré al punto y es la inspiración que el autor tomaba para plasmar en sus escritos. Rudyard no hablaba solo de la India. Él nos describía una India exótica y fantástica que hacía de escenario ideal para sus historias.

Su fama literaria se consolidó con una serie de historias en las que relataba la vida de los ingleses en la India, publicada entre 1888 y 1889. En ella el autor lograba dejar en claro su identificación con el paisaje y la gente de su país.

Premio Nobel de la literatura

Para 1907 Kipling vivía su momento más popular, fue ese año cuando le concedieron el Premio Nobel de Literatura. Haciendo historia al convertirse en el primer inglés en ser condecorado.

La Academia sueca le otorgó el premio afirmando que “teniendo en cuenta la capacidad de observación, originalidad de la imaginación, la entereza de ideas y talento notable para la narración que caracterizan las creaciones de este autor de fama mundial”.

Entre sus obras destacan Kim, novela de espionaje, esta historia tiene como fondo el conflicto político en Asia Central entre el Imperio Ruso y el Imperio Británico. La carga del hombre blanco, un poema de matices profundos. Capitanes valientes y La luz que se apaga, entre otros.

El libro de la selva

Algo que yo no sabía era que El libro de la selva es una recopilación de cuentos.

El cuento del niño Mowgli criado por lobos parece estar bastante lejano a la idea que Disney nos plantea en su adaptación. Es cierto que fue criado por lobos, que veremos al querido Baloo y la pantera Bagheera.

La historia comienza cuando un joven matrimonio pierde a su bebé en los bosques de la India mientras intentan huir de Shere Khan, el emblemático tigre de bengala y villano principal de la historia.

Las aventuras de Mowgli se recopilaron en distintas épocas y lugares que sirvieron de inspiración al autor.

En los cuentos del autor hay muchos rasgos de fábulas. Vemos las relaciones entre los humanos y la visión humanizada que el autor nos ofrece sobre ellos. Son personajes complejos, llenos de fuerza que muestran lecciones y aprendizajes al lector.

Es importante considerar la intención del autor, invita al lector a reflexionar entre esa relación de selva y aldea, naturaleza y sociedad humana. Dos mundos diferentes en los que Mowgli busca su identidad.

 

Adaptaciones cinematográficas

  • En 1940 los hermanos Korda hicieron una adaptación llevando a la pantalla la película El libro de la selva, estrenada en el año 42. Esto me sorprendió, puesto que no había escuchado nada de esta adaptación, y creo que como la gran mayoría solo conocía la versión animada de Disney. Lo cierto es que la película solo estaba inspirada en el libro y conservó algunos elementos, aunque no era fiel al texto de Kipling.

  • En 1960 fue Walt Disney quien llevó el nuevo proyecto, una película animada para un público infantil. Es una adaptación un tanto libre dado que el libro no está especialmente dirigido a niños. La película se estrenó en 1967.

  • En el 2016 Disney volvió a traer a la pantalla grande El libro de la selva, pero esta vez con un formato diferente. Ya no es una película animada, es una película en imagen real de este clásico, y que me permito decir, bastante fiel en cuanto a la de 1967. Esta adaptación en lo personal me gustó mucho, fue agradable ver a un Mowgli de carne y hueso, ya ni hablar de los animales o los escenarios de la película.

 

Sin lugar a dudad El libro de la selva es uno de los libros de mayor belleza y calidad que nos ha regalado este autor. Una historia en la que merece la pena adentrarnos y descubrir más de toda la fábula que nos cuenta Kipling.

Y tú… ¿Has leído este clásico o te decantas por las adaptaciones cinematográficas? ¿Conocías la historia real de El libro de la selva? No olvides dejar tu comentario y compartir tu opinión.

El arte de escribir: mostrar antes que contar

Me he visto en la necesidad de escribir este post. Primero porque he recibido un par de correos solicitando tocar el tema, y segundo porque es uno de los fallos más comunes que cometemos los escritores.

Y en esto he de levantar la mano porque soy la primera.

Quienes escribimos hemos escuchado mil veces que es mejor mostrar antes que contar.

Qué difícil resulta sentarse a escribir y no ahondar en los pensamientos de los personajes, no describir detalles y simplemente sentarnos a contar. Esto suele traernos dificultades cuando tomamos al lector por tonto, en lugar de mostrarle lo que está ocurriendo, se lo contamos.

Hace poco envié mi manuscrito a mis lectores cero y han coincidido en algo que yo ya sabía. En ocasiones me dejó llevar y voy contando más de la cuenta, y esto es un error grave.

Puede que en un principio no nos demos cuenta, pero en cuanto tomo una lectura bien escrita, suelo ver esos fallos terribles en los que caigo.

El arte de describir, de llevar al lector por un camino y mostrarle todo lo que está ocurriendo, dar pistas e indicios en lugar de contar. Creo que este punto es tal vez de lo que más me cuesta.

¿Qué es mostrar y qué es contar?

Creo que uno de las principales causas de cometer este fallo es que no escribimos con los sentidos. Disponemos de 5 maravillosos sentidos con los que somos capaces de percibir miles de sensaciones, no solo es ver, podemos escuchar, acariciar, saborear.

Hay un abanico inmenso con el que podemos describir algo, no solo basta con decir “vio la luna brillar” se puede llevar más allá.

Diana P. Morales explica en su blog cómo escribir con los 5 sentidos, y después de leer este post te recomendaría que eches un vistazo a ese análisis que hace porque te puede ser de gran ayuda.

Como venía diciendo, escribir con los sentidos nos ayuda a abarcar más sensaciones y mostrar al lector lo que está ocurriendo.

¿Por qué es mejor mostrar antes que contar?

Contar es mencionar por encima, decir que la luna brilla, que el carro se puso en marcha. Es la manera más resumida de comunicar algo. Es una forma un tanto exacta de narrar, deja todo muy cerrado y no permite que el lector imagine por recibir la información demasiado procesada.

Por otra parte, mostrar involucra al lector en la escena que narramos. Estamos ofreciendo detalles, te detienes para evocar la situación y ofrecer una vista definida de lo que está ocurriendo. Es describir imágenes, hacer uso de los sentidos y mostrar a través de ellos.

Más difícil hacerlo que verlo

Es cierto que es complicado. Recrear una escena y meter de lleno al lector en ella es parte de la magia de la literatura. Al final son estos los libros que nos envuelven y que evocan esa magia de recrear todo en nuestra cabeza.

En lo personal me gustan los escritores que rompen las reglas y se atreven a probar algo diferente. Me sorprende mucho cuando leo una escena detallada que te mete por completo en la narración, pero además te hace vivir junto a los personajes, sentir y ver como si fueses parte de la historia.

Es la magia de la literatura.

Si te está costando más de la cuenta, busca un libro que te haya encantado y repasa algunos párrafos, esto me ayuda mucho para evaluar cómo está contada la escena o qué elementos necesitas para entrar en ambiente.

Últimamente me fijo mucho en esto cuando leo.

Ya he comentado sobre leer como escritor, y es que cuando estoy en una lectura intento fijarme en esos pequeños detalles que enriquecen la historia, que me obligan a imaginar la escena.

 

Los sentidos, por supuesto

Vuelvo al primer punto porque creo que es lo que más me está ayudando al momento de corregir o escribir.

Los lectores tienen que ser capaces de ver, oír, gustar, oler y tocar el mundo que les rodea. Intenta usar un lenguaje que incorpore varios sentidos.

Intento dibujar la escena en mi cabeza y volverla real. Es decir, mientras escribo quiero estar viviendo eso, caminar junto a los personajes y detenerme en los pequeños detalles que los rodean, sentir junto a ellos.

Es lo que mejor me ha funcionado, y cuando leo mis nuevos escritos, noto un cambio brutal. Ayuda al lector a fijarse en cosas y evocarlas como él prefiera.

La idea es que el lector pueda ver lo que le muestras.

No abusar de los recursos

Por supuesto que se puede abusar de este recurso, cosa que haría la lectura más larga y tediosa. Creo que lo justo es un equilibrio, que el lector pueda ver, evocar y que en ocasiones puedas contar cosas.

Ya me dirás que me he vuelto loca.

Pero en este punto creo que depende un poco de lo que quieras hacerle sentir al lector. Es decir, jugar con sus emociones, crear una atmósfera de tensión o si solo pretendes contar algo sin dar mayor larga al asunto.

Cuando leí a Anne Rice (hace demasiados años ya) recuerdo que me molestaba leer páginas enteras sin que ocurriera nada. Te metía de lleno en las descripciones y a mí esto me obligaba a ir muy lento mientras leía. Las primeras páginas se me hacían eternas y no veía razón para gastar un sinfín de párrafos describiendo algo como entrar a una casa.

Es muy válido, pero en ocasiones no terminaba de verle sentido y el resultado fue que terminé de leer el libro luego de un mes.

Ya te digo que hace años leí Entrevista con un vampiro y apenas tenía alguna idea de escritura, pero era una sensación que me daba como lectora y que a día de hoy recuerdo muy bien.

Abusar en cosas sencillas hará que el lector pierda interés. Creo que no es necesario hacer uso de detalles que resulten insignificantes para la lectura.

Ya sé. Debería aplicar más seguido mis consejos, pero para eso hago estos post, para aprender, ver mis fallos y mejorar.

Al final mostrar antes que contar resulta ser todo un reto para los escritores.

Creo que la cuestión parte un poco del equilibrio, saber en qué ocasiones necesito mostrar y no abusar de los recursos. La idea es que la historia fluya, que atrape al lector y lo motive a seguir leyendo.

Es cierto que nos dicen todo el tiempo que es mejor contar que mostrar, pero yo considero que es necesario un equilibrio.

Me molestan esos libros que te cuentan cosas como si fueras tonto, como si no fueses capaz de entender y necesitan estar recordante cosas cada dos líneas.

Como he dicho es más fácil decirlo que hacerlo, así que toca poner manos a la obra, tengo todo un manuscrito por corregir y voy dispuesta a ponerme con lupa para encontrar todos esos detalles en los que cuento demasiado.

Y tú… ¿Eres más de mostrar o contar? ¿Qué libro te ha sacado de quicio tomándote el pelo como si no fueses capaz de recrear la lectura? No dudes en comentar y compartir tu opinión.

 

El bloqueo creativo: ¿cómo superarlo?

Quienes amamos escribir y contar historias conocemos de cerca este temido mal que nos acecha. Sí, el bloqueo creativo, ese que impide que las ideas fluyan y te quedes a mitad del relato que tan bien parecía marchar.

Es cierto que hace mucho tiempo hable un poco del bloqueo de escritor aquí en el blog, pero en su momento no profundicé demasiado en el tema.

Muchos podrían pensar que abordo este tema porque acabo de enfrentar un bloqueo creativo y la verdad es que sí. Acabo de pasar por uno de los peores bloqueos de mi vida, justo cuando estaba alcanzando las 45 mil palabras de mi novela, me quedé en nada.

¿Qué ocurrió?

Al no poder avanzar empecé a odiar la historia. Quería buscar salidas, encontrar nuevos giros argumentales, la cuestión es que terminé por abrumarme.

Me presioné de tal manera que no existía posibilidad de que las palabras salieran de mi cabeza.

Este post es un poco personal, y lo digo porque la razón de mi bloqueo creativo era muy clara, estaba deprimida.

Sí, de un momento a otro volví a caer en un foso de amargura en el que me pasaba las noches en vela intentando conciliar el sueño. Dormía muy poco y durante el día estaba agotada.

Incluso aborrecía los libros que estaba leyendo.

Odiaba mis lecturas, sentía que no terminaba de enganchar, no conectaba con los personajes.

Toda esta presión se hizo insostenible al intentar enfrentar la página en blanco. Siempre he dicho que me considero una escritora de brújula, y al no tener demasiada planificación respecto a la novela era como ir a tientas sin encontrar ningún camino.

Aclarada la razón de mi  bloqueo, y quiero decir que las causas de algo así pueden ser infinitas, quiero hablar de las cosas que muchos me recomendaron para superarlo, también aclarar si me funcionaron o no.

Página en blanco

Muchos se niegan a creer que el bloqueo creativo o de escritor sea real. En mi caso ya te puedo decir que sí, me senté frente al ordenador, dispuesta a escribir un nuevo capítulo y estuve horas sin sacar nada de mi cabeza.

Todos podemos tener un mal día, pero esto fue a más, y en lugar de un día, me pasé casi una semana entera sin poder avanzar.

Me recomendaron fijarme objetivos e identificar el problema.

Eso es más fácil decirlo que hacerlo.

Yo conocía el problema, la cuestión era que necesitaba salir de él, no ahondar más en el tema.

También me recomendaron escribir palabras sin buscar darles un sentido. Esto me parecía una buena idea así que lo hice. Sí, me relajé un poco, pero al final seguía en el mismo punto de antes.

Me dijeron que buscara inspiración en otros, y creo que por esto empecé a odiar los libros que estaba leyendo, no había nada en esas historias que me inspiraran.

 

Que no cunda el pánico

Había detectado mi bloqueo creativo, ese era el paso más difícil. Así que tomando en cuenta que nada me estaba funcionando para salir del foso, decidí cambiar de estrategia.

Ignoré la novela, sí, era mejor dejarla de lado y concentrarme en otras cosas. Pero no es que la dejé por completo a un lado, empecé a trabajar con lluvias de ideas, a buscar esas ideas que se escondían en mi cabeza y que no querían salir.

Hice algo a lo que no estoy acostumbrada. Empecé a trazar líneas, buscar posibles giros, pensar en los personajes. Quería planificar la novela, aunque eso no me llevara a nada, quería trazar que posibles líneas a tomar una vez que estuviese a gusto para volver a escribir.

Y esto me resultó. Sé que puede parecer absurdo, pero el hecho de pensar que hacía algo solo por desarrollar ideas que con toda posibilidad no formarían parte de la trama, me ayudó a evaluar el punto en el que se encontraba la historia, y además tantear los posibles caminos por los que iba a transcurrir.

Trucos que ayudan a despejar la mente

Salir a caminar ayuda a relajarnos, a pensar menos y estar en contacto con otras cosas.

Esta es una de esas cosas que suelo hacer cuando no me salen las palabras. Por suerte vivo al lado de un parque enorme, y cuando estoy atascada en medio de un capítulo me voy con mi perra al parque. No te puedes hacer una idea de lo mucho que esto me ayuda a evadirme.

A continuación te dejo una lista con algunas actividades que me ayudan a seguir adelante cuando estoy bloqueada:

  • Tomar una ducha. En serio, el agua fría o caliente siempre es una excelente idea para relajarnos.
  • Leer algo que te apasione. Busca un género que te encante, o disfruta de leer a tu escritor favorito. Porque puede pasarte como a mí, que si leer algo que no despierte tus ideas, ni siquiera vas a disfrutar de la lectura.
  • Relájate. Busca otras actividades que te ayuden a desconectar, ir al cine, al teatro. Cualquier otra actividad será buena.

Hay algo que hago mucho y nunca he recomendado, y es que me paso por todos los foros de juego de rol.

Sí en serio, hay muchas páginas cargadas de información, si te gusta la fantasía y estos juegos te llaman la atención, no hay nada mejor que darse una vuelta y leer los artículos que cuelgan.

Si ya quieres llevarlo a otro nivel, puedes hacer como yo. Me compré un mazo de cartas magic y empecé a jugar (soy muy novata) y no te puedes imaginar lo mucho que me ayudó. No solo a distraerme, también a sacar ideas, eso de ver dragones, hechiceras, magos y jugar a los combates es ideal para sacar tu vena fantástica.

Olvida la autoexigencia extrema

En este punto soy toda una profesional. Me encanta exigirme todo al punto de quedar agotada. A veces olvidamos que somos humanos, nos concentramos en dar lo mejor y llevamos la exigencia a otro límite.

Relájate.

No te digo que no te exijas, pero sé consciente de que todo tiene un límite. Cuando sientas que estás llegando a ese punto del que no puedes salir, afloja un poco y permite descansos.

Si nunca has pasado por un bloqueo creativo te admiro. Si por el contrario, has sido víctima de las páginas en blanco, espero que estos trucos te sirvan para la próxima vez que te encuentres atascado con tu historia.

Y tú, ¿qué haces cuando enfrentas un bloqueo creativo? No olvides comentar y compartir tu opinión.